Elvis era el Rey del Rock, y muchos discutían que tal mérito lo pudiese ostentar un blanco.
El Rey del Pop era Michael Jackson, y sólo él quería que fuese blanco. En realidad, es sólo un ejemplo de lo viciada que estaba su vida. ¿O no lo era la del Rey del Rock, muerto por una vida llena de excesos?
Ha muerto un niño a los 50 años. Porque por mucho que en el momento de su muerte su figura sea difusa, su estela es clara. El niño prodigio del Pop sería lo justo.
Especialmente emotivo me parece el recuerdo del primer éxito de su álbum Dangerous. ‘Black or Withe’ (1991), y no por el título, sino por su introducción, un guiño a la adolescencia en la que un chaval respodía a las quejas de su vecino por tener la música de su radiocassette demasiado alta. La respuesta: cambio de cinta y ‘Black or Withe’ a todo trapo.
Cantante, bailarín, compositor… y una personalidad conflictiva para alimentar el mito. Suyo es el disco más vendido de la historia, Thriller (1982).
Le hemos visto crecer, incluso los que eramos más jóvenes que él. Séptimo de nueve hermanos, desde el grupo coral( Jackson Five, 1968-1975) que tenía con cuatro de ellos se adivinaba su genio.
La voz era dulce, pura pero con personalidad cuando era un crío. De joven sorprendía su garra, una energía que despertaba. Ya adulto era un maestro del soul, del groove. Esos grititos y golpes de voz entre estrofas que eran su sello personal, son ya una marca de identidad.
Cómo bailarín, primero jugaba, después inventaba y terminó intentando mantener su honor. El ‘Moonwalker’ (1988), coreografías brillantes, movimientos imposibles, una plasticidad con un intuitivo sentido del ritmo. Digno de destacar es su gusto por el disfraz, por la estética.
Polivalente compositor, Michael Jackson creó algunos de los himnos de las cuatro décadas. De forma totalmente arbitraria podemos señalar alguna. ‘Billy Jean’ (1983), que se convertía en uno de los platos fuertes de sus directos, es considerada una de las mejores. Su letra se burla de su protagonista, como Jackson ha parecido él mismo en alguna ocasión. Cuenta con al menos una decena de versiones.
Se va una de esas personalidades ahogadas por su propia estrella, que a uno le hace pensar en el precio de una vida tan especial.
La Plaza de Toros de Las Ventasrecibía el día de la música en pleno concierto. Ambiente festivo, casi de feria, con borrachos, juerguistas, pandillas, gente sola y auténticos fanáticos con dos letras tatuadas, una sobre otra. La ‘h’ y la ’s’ que aún acompañan a un hombre que 20 años antes las defendió en el mismo escenario. ‘Hace 20 años estaba tocando en Las Ventas, ha pasado mucho tiempo y quién sabe cuanto tendrá que volver a pasar…’, decía el protagonista.
Parte de ese tiempo lo ha dedicado a conseguir un repertorio de sus discos en solitario (ya ha anunciado el próximo, ‘Las Consecuencias‘) que le sienta extraordinariamente sobre las tablas. Una mezcla del rock y blues con un espectáculo vibrante. Sobre el escenario un hombre y su banda. Posturas, indumentaria y escenografía estudiada y experimentada para cerca de tres horas de música a techo descubierto.
El concierto fue casi idéntico al del Palacio de los Deportes. ‘Bienvenido al Club de los Imposibles’, ‘La Señorita Hermafrodita’, y a por Hellville de Luxe, sin dejar de mezclarlo con canciones de ‘Pequeño’, ‘Flamingos’, ‘Viaje a Ninguna Parte’, e incluso ‘El Tiempo de las Cerezas’. Al disco que grabó junto a Nacho Vegas, por lo demostrado en Las Ventas, le guarda una alta estima.
La gira Hellville de Luxe sigue su curso. El público siempre entregado al ’showman’ disfrutó de cerca de tres horas de rock en el sólo durante un par de canciones pareció desengancharse un poco del ritmo impuesto por la banda. Bises generosos e incluso un regalo cuando todo parecía acabado al grito de ‘déjennos tocar una más y no jodemos más’, se trataba de ‘El tiempo de las cerezas, como no.
Las canciones de Bunbury se han convertido en himnos. Quizá el ejemplo más significativo sea ‘El Viento a Favor’ (Si ya no puede ir peor / Haz un último esfuerzo / Espera que sople el viento a favor), se me ocurren al menos cuatro millones de personas a las que dedicarles este aliento de esperanza. Pero lo son también ‘Apuesta por el Rock & Roll’, o ‘Me Calaste Hondo’ e incluso ‘El Jinete’, canciones de ‘amor amargo’.
Fotos: Raúl Ranz.
Pero también importante en el éxito del maño es su preocupación por otros aspectos del espectáculo. Las proyecciones que acompañan a las primeras canciones (una ‘Señorita Hermafrodita’ al estilo ‘pin up‘ de los años veinte) o la ‘bienvenida al infierno’ del montaje audiovisual del intermedio (un rollo auténticamente friki, con películas de terror en blanco y negro mezcladas con la estética de su último disco) es de gran calidad. Tras el minuto aproximado de dicho intermedio ‘El Hombre Delgado que no Flaqueará Jamás’ (canción que a pesar de la polémica surgida, parece no mellar su ánimo) recogía el testigo.
Quizá se pase Bunbury de serio. Con su nuevo disco ya grabado podría haberse arriesgado a presentar un adelanto, o incluso podía haber rescatado algún punto rockero de ‘Heroes del Silencio’, pero este genio que le ha calentado el albero de Las Ventas a Raphael (actúa seis días después que él) se le acoge en Madrid como a uno más. ‘El extranjero’ que se siente como en casa y que dedicó esa misma canción a ‘todos los hermanos de América y de África que están viviendo con nosotros’. Sin duda todo un ejemplo de hombre ’sin patria ni bandera’ de hoy, que sigue llevando su música de acá para allá por ahora, hasta el 1 de agosto.
La extraña pareja de hermanas Cocorosie ya prepara nuevo disco. Por ahora han ofrecido, y sólo a los afortunados que se acercan a sus conciertos, un E.P. de adelanto.
Nosotros (por ahora) te ofrecemos la primera canción de las cinco que lo forman. Se trata de un tema con una base electrónica más presente quizá de lo que nos tienen acostumbrados. Las dos voces suenan al unísono, dejando de lado esas ocasiones en las que Bianca hace las veces de cantánte de ópera y Sierra parece un dibujo animado. A decir verdad en Coconuts, ambas parecen dibujos animados.
Siguen sonando esos ruiditos, casi oníricos, que sacan de juguetes y de todo lo que encuentran por la vida…
Todos nosotros, en algún momento de la vida, necesitamos un sedante melancólico. Hay uno en forma de música que no está mal, se llama Peter Broderick.
Dicen que es un místico, una mezcla entre un monje gregoriano y un rapsoda de la antigua Grecia.
Empezó tocando el violín en su Copenhague natal, en una banda de folk llamada Efterklang, ya entonces su música se contagiaba de agua, tierra, fuego y aire, cuatro elementos en busca de la máxima intensidad sonora. Dos años después empezó su camino en solitario, su instrumentalismo campestre llegó en discos como “Retreat/Release”, “Docil” o “Float” en los que el piano y el violín lo invaden todo y nos hacen retroceder a los inicios de Yann Tiersen.
Ahora Broderick se lanza a cantar, lo hace en “Home” un disco hipnótico en el que destapa una voz de sorprendente madurez a lo Nick Drake pero que no olvida su vocación instrumental.
Canciones que te envuelven en una atmósfera nostálgica, profunda, más cercana al pesimismo que a la alegría vital. Menos mal que composiciones como “Below it” nos salvan de caer en un pozo oscuro.
Un tipo peculiar que también se ha sumado a la moda de usar youtube para tocar sobre sus propias bases musicales, sólo que él lo hace en pijama.
Podríamos decir aquello de: te gustará si te gusta… She & Him, M. Ward o Dolorean porque ha colaborado con ellos en varias ocasiones.
Dicen que en tiempos de crisis aumenta la venta de pintalabios, ojala también aumentase la creación de ideales…A lo mejor Eva y Jave pensaban en ello cuando eligieron como nombre el de Idealipsticks.
Por eso o porque buscaban una estética más propia de los escenarios londinenses y neoyorkinos que de los de Guadalajara. Allí empezaron, primero formando parte de Suitcase, pero luego sus maletas les llevaron a Londres donde nacerían algunas de las canciones de este disco: “Radio Days”.
Intencionadamente o no, lo cierto es que el comentario más habitual cuando suena su música es el de “qué buenos son, parecen guiris”. A Idealipsticks le sobra estética y por ahora no le falta talento compositivo.
Radio Days es un homenaje a aquellos artefactos voluminosos que han pasado de ser los amos el hogar (cuando aún no había tele) a convertirse en los reyes de los retro decoradores. “El rey ha muerto”, “The king has died”,así se titula el primer tema del disco, una gran carta de presentación de este dúo personal y profesional.
Eva y Jave llevan diez años haciendo canciones pero ahora es cuando de verdad saben lo que quieren hacer, ellos están convencidos y por eso convencen.
Once temas que incluyen una versión de “El era mi amigo” de Massiel convertido ahora en un “He was my friend” en el que el amigo es Eric Jiménez (Lagartija Nick y Los Planetas) que se encarga de poner las baterías.
Incluso los proyectos más efímeros (voluntariamente o no) suelen tender a la eternidad. ¿Y eso, en que consiste? Pues que como nosotros mismos tienen nombre (el de el/los intérpretes) y apellido (el título del disco). Sin embargo, nos encontramos ante un caso distinto. Santa N es el proyecto de Carlos Ann y Mariona Aupí. Un disco y luego ya veremos. Porque ambos son volubles en forma y tiempo.
Él ha desfilado por la música con un sólo propósito, el cambio. Ha pasado por la música electrónica, bandas sonoras, ha musicado poemas (los de Panero antes, ahora los de Gelman), formó parte de otro proyecto finito, Bushido (con Morti, Shuarma y Bunbury)…
Ella, formó parte de un dúo anterior, Fang, que comenzó inspirado en PJ Harvey y que evolucionó al castellano. Después voló entre México y España conociendo, por ejemplo, a Carlos Ann. Y así comienza la historia de Santa N: trece canciones en las que ambos se reparten la voz y en la que Carlos ha puesto su personal sello musical.
‘No me quejo’, ‘La fanfarria’, ‘La Fiesta de la Muerte’, ‘Viajes por el subconsciente’… nombres de canciones con las que prestarse al delirio pasajero de Santa N.
¿Cómo os habéis repartido el proceso creativo del disco?
Carlos Ann- Pues una parte de los textos los escribe Mariona y otra la escribo yo, así que al 50%. Y después de esto las canciones las instrumentalicé yo y las armé yo.
¿Los textos es siempre lo primero que hacéis?
C. A. - Pues no estoy seguro de que en todas las canciones sea así… pero sí que se le da mucha importancia al texto, pero es que tan poco hay normas cuando haces una canción. Lo mismo te sale antes la melodía y otras es lo contrario… yo no recuerdo, ¿aquí han sido primero los textos en el disco, Mariona?
Mariona Aupí - Sí, todo parte de ahí.
¿Teníais una idea de lo que queríais que transmitiese el disco como conjunto?
C.A. - El disco hasta llegar aquí ha pasado por, puffffffff, muchos lugares. Porque de hecho no queríamos editar un disco, queríamos hacer las canciones para nosotros, pero luego te empiezas a animar y dices ‘venga, vamos a editarlo’. Las canciones, pues coincidimos en un momento en el que escuchábamos lo mismo. Cosas que en principio no tienen mucho que ver, como Chavela Vargas, Tom Waits, pero también Parálisis Permanente y los Chichos. Una mezcla rara, también Karen Dalton y cosas más intelectuales (risas)… Y hay está el disco, pero no se puede decri que esté marcado por las tendencias y las modas actuales..
He escuchado temas con un aire parecido a lo que he oído tuyo, Carlos, en Bushido.
C.A. - ¿En Bushido? Puede ser, sí, bueno es que el sonido Bushido lo hice yo en mi estudio, y esté está hecho en el mismo estudio con la misma ‘mano de dios’ como diría Maradona.
En vuestros trabajos anteriores habéis trabajando de forma independiente la puesta en escena, ¿Cómo la habéis conjugado?
M.A. - La puesta en escena siempre va variando. Tenemos la idea de llevar a cabo el directo en formas muy distintas. Hasta ahora no ha habido ningún concierto parecido uno a otro. Tenemos la idea de hacerlo con un trío de Jazz, qué habrá la ocasión de presentarlo después de septiembre. Tenemos otro proyecto con instrumentos de juguete, que es muy divertida y diabólica a la vez… Y luego otra formación más estándar con batería bajo y guitarras, y que aunque sea más normal también es muy especial, porque Santa N ya es bastante especial.
Esa mezcla de que cada concierto os está saliendo diferente y que va en esa dirección del trío de Jazz, ¿Qué nos trae hoy por hoy?
C.A. - Ahora mismo estamos desnudando las canciones, estamos tocando con una formación más acústica,. Es una cosa que yo quizá tenía que haber hecho siempre, normalmente sacas un disco y montas una banda, y aquí es lo contrario, se trata de desnudar la canción y mostrarla tal como es. Está muy bien, a mi me sorprende el resultado. Las canciones cobran más vida.
¿Cuantos tocaís hoy?
C.A. - Hoy somos cuatro en directo. Dos guitarristas, Javii Capo que toca con Dead Capo, un guitarrista sensacional y Charly Chicago que toca la guitarra española y que está ahí digiriendo las cervezas que se habrá tomado (risas)…
Cómo va a ser el desarrollo del disco, qué bolos tenéis
C.A. - Ahora nos vamos a México y presentamos el disco con tres conciertos en México DF Guanajuato y Puebla, después regresamos a final de mes hacemos un par de festivales y nos metemos otra vez en el estudio, porque estamos musicalizando los poemas de Juan Gelman…
Tienes mucha tendencia a ‘musicar’ a poetas.
C.A. -Bueno, pasó con Panero y ha vuelto a surgir, pero no era algo buscado. Coincidimos con Gelman, nos invitó a su casa, y salió el tema ahí, ‘a ver si hacéis algo’ nos dijo, nos tumbó bebiendo con 80 años, a mi me dejó en ridículo. Y en ello estamos.
Volviendo a la gira, tenéis una relación con México muy directa.
M.A. - Sí bueno yo he tenido de acompañar a Carlos tres veces, primero con Panero luego con la nada y con bala perdida y ha sido inspiración para lo que es Santa N. El público mexicano valora mucho a Carlos como artista y tenemos muchas ganas de presentarlo allí.
Hablame del nombre, cómo surgió Santa N
M.A. - Buscar un nombre siempre es super divertido. Estuvimos como dos meses diciendo nombres, proponiendo un mar de tonterías. Pasamos por un par de nombres y al final nos quedamos con Santa N, pensamos que igual es la santa que tiene que cuidarnos, que protegernos.
Así que ya la habéis personificado
M.A. - Sí yo de hecho la tengo en casa…
Santa N, bueno, realmente coincidís en que ambos habéis cambiado mucho de proyecto, yo no sé si forma parte de ti o ha coincidido
C.A. - Forma parte, a mi de hecho los grupos que se repiten disco tras disco me crean desinterés. A mi siempre me han gustado los músicos que cada disco tiene una inquietud. Y también es una manera de aprender, la música no tiene por que ser un aprendizaje, pero el hecho de hacer un disco que no tenga nada que ver con el pasado es avismal. Yo cuando empezaba era muy diferente de Santa N, desde música electrónica, Pop, Rock, bandas sonoras, Santa N. Donde entras es cuidado, no sé si salgo bien parado, pero bueno.
No ves la posibilidad de asentarte?
C.A. - No, lo dejaría, dejaría la música. En verdad el proyecto a desarrollar es el poema, eso es lo importante. Lo otro me aburriría… No entiendo que hay gente que puede ir disco tras disco, igual es que se lo toman como un ‘business’, eso está bien ¿no? Pero yo no quiero entrar ahí.
Aprovechando esto, os hago la pregunta obligada, ¿Existe una cara b de la música, cuál sería?
C.A. - Pues sí, por supuesto. Existe la soledad de la creación , esa sería la cara b de la música. Pocas personas ven la creación pura, estás solo muchos días y tan poco quieres salir de ahí porque te da mucho gusto. Eso para mi es una parte placentera y no es negativa para mi la soledad de la música.
M.A. - Sí,nosotros con Santa N hemos dejado muchas canciones que hemos dejado fuera del disco, igual serían esta car b, que las tenemos ahí, están vivas, pero sólo en nuestro interior.
Para terminar me gustaría que hicieseis unos trazos de qué es Santa N
C.A. - Santa N está empezando ahora. Intentamos buscar, aunque suene un poco utópico la pureza y hacer cosas de verdad. Y Santa N para mi es algo casi sagrado, se que es difícil pero todo es creerlo y estamos trabajando para que sea todo puro. Cualquier instante, el escenario la composición, en Santa N no hay maquillaje.
M.A. - Sí, Santa N ha creado un mundo mágico. Hemos creado nuestras fantasía de la nada y las hemos convertido en canciones.
La canción en cuestión se llama Jolie Coquine y es de los franceses Caravan Palace. Este grupo que mezcla música electónica, Jazz y Swing acaba de sacar su primer disco y ya tiene confirmadas fechas para todo lo que queda de año entre Francia y Alemania.
Alto en contenido calórico y vitamínico, te recomendamos desde aquí el disco ‘Cafe de la Danse’, que se reduce a las bases de su DJ, y a la voz de su cantante, únicos componentes de la formación. Pero no te dejes engañar por la simplicidad, Caravan Palace son pura energía, así que a disfrutar!!
Una chica nueva ha llegado a la ciudad. Los chicos se quedan mudos al verla mover las caderas al caminar. Viste de leopardo, lleva un tupé con un mechón decolorado y es la misma tierra que el wisky. Tras ella cuatro maromos con chupas de cuero y paso vacilón parecen hacer de guardaespaldas.
Imelda May coincide a grandes rasgos con la definición de ‘Pin-up’ de los años 50, pero con una peculiaridad: ella es artista. Comenzó cantando junto con su hermana en coros de iglesias, cantó en los garitos en los que pudo hasta que fue mayor de edad, hasta llegó a poner voz a anuncios de televisión.
Cuenta su página web que, durante una gira para la que le reclutó el afamado Jools Holland, Jeff Beck le confesó a Holland que no iba a verle a él. Estaba allí para conocer a Imelda, con mucha más garra que los lánguidos Squeeze (de los que una vez formaría parte Jools). Y es totalmente comprensible, Holland puede ser muy majo, incluso un buen músico (ha descubierto a mucha gente) pero la voz de May hipnotiza.
Ella se confiesa una enamorada del Rockabilly y el Blues desde los nueve años. La pequeña de cinco hermanos, en una casa de dos habitaciones, tuvo que adaptarse a la música que ponían sus hermanos mayores. A-Ha y Wet Wet Wet, símbolos de la adolescencia de su generación, estaban más lejos de ella que los años 50 (ironías de la vida). ‘Mi hermano era un fanático de Elvis. Encontré en su habitación casettes de Elvis, Eddie Cochran y Gene Vincent. Aquella música me pareció genial’, dice Imelda.
La música de Billy Holiday enamoró a la chiquilla que se compró su primer abrigo de leopardo con 15 años, y a la que su padre, al descubrirla llorando una tarde le preguntó ‘¿Problemas de amores? Bien, así podrás cantar mejor Blues’.
A finales de 2008 salió a la venta su primer álbum ‘Love Tattoo‘, una acuarela de Jazz, Blues y, sobre todo, Rockabilly. Un disco en el que todas las canciones te levantan de la silla por las orejas y te obliga a bailar. A destacar: ‘Jhonny Got A Boom Boom‘, batería y guitarra desenfrenadas; ‘Big Bad Handsome Man‘, con un piano que muerde; ‘Love Tatto’, donde el rockabilly se convierte en guía y May en mesías; ‘Smokers song‘, una demostración de gusto por el Jazz (y esa risa de chica mala….ah!). Y, en todas ellas y en el resto del disco, una demostración de cualidades de Imelda. Un ir y venir de registros, ritmos… Y una sorpresa que dice mucho de su personalidad: siempre canta acompañada de su Bodhram (un pandero irlandés que se toca con una pequeña baqueta).
Me atrevo a decir, fíjense amigos, que la veta la abrió Amy Winehouse (que olé ¡qué grande es!!) pero… con que Imelda se drogue la mitad, ESTAMOS SALVADOS!!!
Ese precisamente, ‘Las Consecuencias’ será el nombre del próximo disco del maño Enrique Bunbury.
Será presentado al término de la gira de presentación por España, Estados Unidos y México del exitoso ‘Hellville de Luxe‘,con el que había marcado en su carrera un paso firme en dirección al rock.
‘Las consecuencias’, el sexto disco de su carrera en solitario, estará listo para salir al mercado a finales de octubre.
Bunbury ha confesado que este disco, del que está terminando la grabación, es el “más oscuro, profundo y down tempo” que ha grabado en su vida.
En esta ocasión el propio Bunbury ejercerá de productor del álbum grabado junto a su actual banda, con las colaboraciones en varias canciones de Miren Iza, cantante del grupo Tulsa.
Imagino Mali como una tierra en la que los instrumentos musicales crecen como frutas en los árboles, en la que los niños lloran a ritmo y entonando, donde hasta las penas se bailan y a todo el mundo le late el corazón de una forma especial. La culpa de esta visión la tienen la cantidad de músicos que el país ha lanzado al mundo.
Muestra de ello son los Farka Toure, Ali y Vieux (padre e hijo). Pero también lo son mis admirados Tinariwen (grupo bereber del desierto con guitarra bajo y batería, imagínate… el 10% de la población es nómada), o Terakaft, por poner sólo un par de ejemplos. Una tierra fertil que Ali Farka abrió al mundo mostrándole la corta distancia que hay entre la América negra, y África, entre el blues y la música de raíz maliense que riega el Niger.
Vieux Farka Toure actuó en Madrid, dentro del Festival de Guitarra, al que trajo por cerca de dos horas un pedacito de su tierra y otro del calor de su sol. El sonido de la banda de Vieux cumple todos los cánones de la música africana más conocida de occidente. De hecho puede pecar de convencionalista. El repertorio de su actuación, ante una sala (la Heineken) medio vacía, fue poco atrevido pero un aliento para aquellos enamorados con todo lo que tenga que ver con el continente mágico.
El concierto sirvió como presentación en nuestro país de su disco ‘Fondo’, lanzado recientemente, en el que sigue la estela del trabajo de su padre. ‘El alma del blues se encontra en África’, solía decir Ali, conexión entre continentes que Fondo pretende encontrar.
El concierto ha servido para acercarnos Mali al corazón y a los oidos. Canciones como ‘Wale‘ (una canción tradicional), ‘Sarama‘ (el funky llevado al reggae), ‘Ai Haira’ (con la percusión como protagonista) desprendían el aroma de la nostalgia de los ritmos que crecieron en la América de los esclavos, que se completaa con el homenaje de la canción llamada ‘Mali’. Todo un catálogo de conocimentos al que si hay que ponerle una pega sería la rigidez de los músicos sobre el escenario.
A veces la rigidez puede confundirse con un exceso de relajación, por lo que dejaremos la duda abierta. De lo que no hay conjetura posible es del potencial musical que, haciendo honor a su tierra, Vieux Farka Touré demuestra en cada aparición sobre el escenario.
Te dejamos con un trabajo previo suyo, pero que te puede aportar las pistas necesarias para descibrirle… ‘Ana’ de Vieux Farka Touré: